mercoledì 12 dicembre 2007

Las piruletas son para el verano


Cuando sea mayor compraré caramelos todos los días, y los pondré al sol para que, al fundirse, sus colores se unan y el azúcar cree una fina pátina horriblemente empalagosa que convierta a esa masa multicolor e informe en algo verdaderamente inaceptable para cualquier niño bueno.

También montaré todos los días en bici, y pedalearé tanto y tan deprisa que la cadena se saldrá de su engranaje negruzco ypegajoso. Y sumergiré mi mano en el bote de grasa para después acariciar mórbidamente la sucesión de piezas metálicas articuladas e irreconocibles bajo la espesa capa de mugre y química industrial. Y me limpiaré en la camiseta con verdaderas ganas de hundir mis dedos sudorosos y recubiertos de suciedad en el raído tejido de una camiseta que horrorizaría a cualquier abuela tierna.


Me abrocharé la camisa hasta el último botón.
Haré rechinar mis dientes al mínimo contacto con desconocidos.
Me peinaré con gomina y raya a un lado. Recta.

Ah, la adultez...

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