sabato 18 settembre 2010

Hipopótamos en el hipotálamo.




Igual que se escucha el carraspeo de un viejo vinilo,
percibo titubeos en mis funciones mentales más primarias.
Camino con los pulgares,
agito los metatarsos como muestra de contentamiento y conformar,
estornudo con los codos.
Son las once, o eso dicen,
mientras me acostumbro
a mi nueva disposición anatómico-cognitiva.

Me levanto blandiendo el ombligo en duelo
contra las miserias de un otoño que no
me ofrece ninguna hoja seca
digna de mención,
aunque el mero hecho de reseñar
su intrascendencia sea una alusión en toda regla,
concluyo mientras mis rodillas bostezan, perezosas.
Nubes y claroscuros tras la ventana, reflejando
proyecciones tililantes
en cada pupila de mis dos docenas de ojos iridiscentes,
recién estrenados.

Siento un escozor en la esperanza inferior derecha.
Intento rascarla,
pero he perdido los anulares
y no encuentro más que inercias
donde antes había garras.
Me laten los vértigos laterales,
bombean a una velocidad vertiginosa
el fluido de vacío
que ha sustituido a mi plasma sanguíneo.

No me da tiempo, no puedo asimilar,
que me desmonto y me remontas
cada vez que constato
la necedad de mis latidos
desconfigurados.


7 commenti:

  1. Poesía moderna,
    que aunque no me disgusta,
    por no despreciar,
    me detengo a leerla.

    RispondiElimina
  2. sí, es completamente eso!


    (y, en mi huilde opinión, el otoño siempre es digno de reseña...)

    RispondiElimina
  3. Una de las mejores creations que le he leído...

    Me ha gustado especialmente "contra las miserias de un otoño que no
    me ofrece ninguna hoja seca
    digna de mención"

    ;)

    RispondiElimina
  4. de los mejores! especialmente el último párrafo *.*

    RispondiElimina
  5. preciosa ...

    y gracias por tu post. Te sigo porque me parece este un rincón precioso, :)

    RispondiElimina

A voi la parola ;)