En la pugna de los hechos consumados
me descubren enredado tus ayeres
que son dulces y callados menesteres
adornando reticentes mi pasado.
Me refresco con las gotas de tu risa,
se me cuelan sin querer en esta historia,
y me acuna con cuidado la memoria
el susurro de tus últimas premisas.
Mas te vas, ligero y torpe, deshaciendo
en hilachas de cordura y otros flecos
y te trenzo con las cuerdas de mi vida.
Me conformo con pensarte y aún remiendo
los pespuntes de nostalgia de mi pecho,
donde siempre, quiera o no, tendrás cabida.
Y sin embargo.... te quiero...
RispondiEliminaSi siempre seguimos queriendo los días en los que quisimos, ¿realmente dejamos de querer?
:***
¡Soneto al canto!
RispondiEliminaY siempre algo queda enredado...
RispondiElimina... las marcas y los prefumes aveces hacen estragos !!!
Abrazo
Y es que caben tantas cosas en el pecho... tantas.
RispondiEliminaReconozco que odio la poesía.
RispondiEliminaPero esta me ha gustado. Ole!