martedì 4 novembre 2008
Petit déjeuner
El tostador se marca un aria al rojo vivo mientras las migas le hacen los coros, tímidos y humeantes, y un acordeón de armarios de cocina eleva su vibrato de soprano por encima del grifo, que hoy tiene el chorro de voz más barítono que nunca. El frigo pide paso con un carraspeo de huevera y salsa al pesto a medio terminar, tan verde ella, y todos contiene la respiración. Todos menos el microondas, que tararea distraído, ensimismado con la danza circular del vaso de leche que gira y gira, embutido en su tutú de espuma, dejándose llevar por un frenesí de cacao sin disolver . Y las magdalenas bailan el can-cán en la encimera, agitando sus escuetas y avolantadas falditas, que hipnotizan al bote de Fairy y hacen que el par de guantes las acompañen con palmadas. La intervención del frigorífico no cumple las expectativas de una olla exprés que, pese a haber conocido tiempos mejores, ignora la presión del momento y se anima con un solo que arranca las risas mal disimuladas del par de cazos, que nunca superarán su complejo de inferioridad.
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Me ha recordado a la peli de la bella y la bestia!
RispondiEliminaMe encanta cómo escribes, deberías actualizar más!
Un saludo
Yo también pensaba en la bella y la bestia y su qué festín!
RispondiEliminaLos desayunos en mi casa son bastante más aburridos...será porque no tomo colacao...