sabato 10 agosto 2013

(sin) Razones para huir de una ciudad con frío

Siento crujir la madera
de los suelos de mis tobillos
en el lapso de memoria 
que me lleva a tus mañanas.
Yo salía de mi cuarto
de puntillas,
tan temprano
que el cielo era una vela de barco
henchida de grises brillantes.
Los techos altos de mi casa prestada
vibraban en silencio, escondidos 
tras las sombras de las ramas 
y del alba a medio hacer.

Todos los futuros del mundo
como migas de desayuno,
descolgándose de mis comisuras dormidas.

Reniego de la nieve desde el día 
en que dejé de pisarla en tus aceras.
A veces surgen certezas de 
los lugares más insospechados:
un minuto sin luz,
un hueco mal cosido,
el clamor de un recuerdo iridiscente:
nunca volveré a tener un invierno 
como el tuyo.

giovedì 25 luglio 2013

Después eyaculamos mal especulamos
hacemos daño entramos en desagüe
Andrés Neuman


Siento pieles sin mí.
Es la primera vez que me desdoblo sin tener punto de apoyo,
y te busco en las curvas de mi vida sin baldosas.
Dónde estás cuando me derramo sobre las horas,
y el músculo vacío se me escurre
entre los dedos,
y es un eco blando del cuerpo
que una vez legitimaste.
Dónde estás cuando me olvido del placer
por tanto hueco involuntario,
por tantas prisas mal mordidas.
No me seas réplica ahora que demando volúmenes estables
ahora que me auguro todos los pasos sin trayecto.
No me estés,
que ya no puedo mantener mi tipo
de circunstancia rota
frente a tanto tiempo y tantas ganas en conserva.

Me pregunto cuánto tiempo dura la inercia
de haberse sabido palpable.

lunedì 24 giugno 2013

No son ni las ocho de la mañana


y ya están montados en el tren,


de espaldas al destino.




Él duerme encajado en la clavícula prestada


con su torso en una diagonal desprevenida.


Ella baila entre el lóbulo de él


y el inicio de su mandíbula, apenas definido.


Son muy niños; se sorprenderían al saber


que ambos tienen los labios entreabiertos


a la vez.


Ella le acaricia las sienes sin mirar.







(La indolencia es evidencia de juventud;


la piel sana,


una bomba de relojería por fricción


que me estalla en la cara cuando intento mirar


para otro lado.)






La nuca de él se quedó varada en los nueve años.


Ella lo sabe y, mientras intuye un remolino con sus yemas,


mira por la ventana



y se resigna a no tener ángulo de apoyo.

mercoledì 5 giugno 2013

Estoy un poco harto


de tanto vano de luz muerta,


de tanto hueco de relleno


acolchándome el futuro.


Estoy un poco harto


de saberme tarado


para todos


sin haber suspendido


ningún test de calidad,


no como esos pobres muñecos,


del color de la carne aburrida,


que rebotan contra el salpicadero


de los coches sin estrenar.





A


cá  ma  ra


len  ta





No me vale.

.
Nunca necesité validar


mi condición de señuelo latente.




No me vale.


Yo no estoy sin estrenar.

sabato 25 maggio 2013

"Anche adesso, come allora, nessuno sapeva dove lei si trovasse. 
anche questa volta non sarebbe arrivato nessuno. Ma lei non stava più aspettando."
Paolo Giordano

Pasas de largo.
Somos la certeza de las paralelas que huyen del ángulo, 
inexorables.
Ya no te llevo a casa, en realidad nunca lo hice.
En realidad no hay casa, sólo trapecios negros sin muro en el que anclarse.
Estoy meditando la manera de rozar con las yemas de lo nuestro
esas ventanas cerradas, para pulir
todas las formas latentes y traspasarme de vacíos;
para no dolerme en lo callado, saber mirar
y no dolerme en cada esquina de verdad desvencijada.
Saber mirar
y no asfixiarme de tangencias potenciales.

domenica 5 maggio 2013

"Incluso cuando se es tan joven como yo lo era entonces, 
la perdurable admiración como sucedáneo del amor tiene un límite."
John Irving


No me cabéis en la mudez,
todos los hombres,
no me cabéis
y desbordáis
cada una de las hormas que encajo
en el orden de vuestras verdades.
No me cabéis sobre la piel,
sois como un tumulto,
todos los hombres,
colonizando cada esencia,
todos los límites,
todos los hombres.




giovedì 11 aprile 2013

Haiku no-haiku para lugar no-lugar (III)

Una iglesia moderna

Ea, pues señora.

Jugar a las damas nunca fue tan sencillo:



el tablero es de solera y las piezas,



experimentadas.



Se disponen en cuadrícula de abrigos y nudillos



desgastados,



mientras un pan y un vino deconstruidos



dejan pasar la tarde



a través de las ventanas.

Todo aquí tiene la cara lavada,



como si los ángulos desnudos legitimaran más



que el pan de oro,



como si el armazón buscara la luz



de lo invisible



en cada viga, en cada baldosa,



en cada eslogan trascendente recortado en cartulina.

Es suicida clamar con voz de otros


cuando, frente a ti,


lo único que se hace testimonio


es la ausencia más rotunda.

lunedì 1 aprile 2013

Con lo bonito que era latir
las vidas de los otros
percutiendo las noches
para evitar la podredumbre
y todos los sabores romos.

Insolente.

Por no haber sabido caducar a tiempo.
Por haberme gustado mientras me deshacía
en músculos níveos.
Por cabalgar con toda la urgencia
hecha una ristra de piropos.

(Ya no me queda piel
para epitafios)
.


mercoledì 20 marzo 2013


La vida. Pero quién es la vida. Con qué manos nos 
separa 
los muslos, cuál 
de sus lenguas nos come de este modo el corazón.
Martha Asunción Alonso 




..




Se me olvida
que la vida es gratuita.

Probablemente
por los intereses que genera.

domenica 3 marzo 2013

Haiku no-haiku para lugar no-lugar (II)


Ikea
"Cómo meter un pequeño lavadero dentro de un baño pequeño sin renunciar a un espacio para relajarte"
(Catálogo de Ikea, primavera 2013)

Tú tan mantel Skutta y yo tan mesa Lack



El latir de nuestra historia
tiene un toque escandinavo.
Más que nada,
por lo bien que se conserva.

Hoy me toca apuntalar
nuestras ganas de amueblarnos.
Estoy seguro de que, 
entre diéresis, encontraremos la brújula
para salir de este damero
de botes para lápices
hechos con madera de tilo
ecológico
y cortinas de baño desmontables
que lloran burbujas
moradas.
Cuando, al escapar, nos asalten las dudas 
y los dependientes de amarillo,
no pierdas el norte ni las tablas que ya tienes
y recuerda la plenitud de nuestra certeza,
el olor a serrín de nuestras frentes al bies,
el vértigo de saber que estamos por estrenar
y la lista con el alto x ancho x profundo,
todo muy profundo, para que quepa más.

Y mejor.