giovedì 11 aprile 2013

Haiku no-haiku para lugar no-lugar (III)

Una iglesia moderna

Ea, pues señora.

Jugar a las damas nunca fue tan sencillo:



el tablero es de solera y las piezas,



experimentadas.



Se disponen en cuadrícula de abrigos y nudillos



desgastados,



mientras un pan y un vino deconstruidos



dejan pasar la tarde



a través de las ventanas.

Todo aquí tiene la cara lavada,



como si los ángulos desnudos legitimaran más



que el pan de oro,



como si el armazón buscara la luz



de lo invisible



en cada viga, en cada baldosa,



en cada eslogan trascendente recortado en cartulina.

Es suicida clamar con voz de otros


cuando, frente a ti,


lo único que se hace testimonio


es la ausencia más rotunda.

1 commento:

  1. No sé por qué esta partida de damas, a mi se me asemeja más a un tira y afloja entre erizos o a una especie de baile táctico en la distancia (a pesar de que cierto cantante hortera noventero cantaba aquello de que "bailar de lejos no es bailar").

    Me tienes abandoná ;)

    RispondiElimina

A voi la parola ;)