Regresar de tus hombros en escuadra
fue una pena.
En el vuelo de vuelta,
con nubes en los oídos
y restos de piel bajo las uñas,
los matices sin regar
se cuajaron de jirones.
Me brotaron antes de que pudiera
desterrar tantos abrazos diagonales.
Cada cavidad hecha misterio,
cada loma de labio leve,
mustias.
quiero que esta vez seas tu la que regrese a mis hombros..
RispondiEliminaTú sí que me encantas.
RispondiEliminaBeijinhos :*
necesito nubes (kinton) para saciar (me) el dolor de oido (s)
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