Que el invierno es interino
me lo dice a borbotones
la ladera de tu cuello,
manifiesto de solar alegría,
salpicón de luces abrileñas.
Contemplo tu insolencia descubierta,
escorzo moreno de poros tersos,
que es tan cierta que hipnotiza,
y que, al temblar, ciñe mis yemas
a su naturaleza de arcilla latente
con la indolencia exlcusiva
de las cosas más bellas.
El desafío de tus hombros
es un prodigio equinoccial.
en los ultimos dos versos lo bordaste :) me encanta esa manera tan tuya de explicar momentos intimos.
RispondiEliminaun besazo!
:)
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