de las que dividen el tiempo
en dos o tres
tiros al aire.
Y nada en la cabeza,
solo ritmos de rizos
enmarcando
aire de ideas.
Abro los ojos.
Encuentro una emboscada
de dígitos verdes
sutiles pero implacables,
que me acecha desde
la liquidez plana,
infestada de moscas
helvéticas.
Cautivo de las carcasas,
me agarro a cada tecla
como si fuera la última,
cuelgo sobre un vacío
de coordenadas.Bip.
Bip.
Bip.
Bip.
Bip.
cuelgo sobre un vacío
RispondiEliminade coordenadas
Me fascinan, especialmente, los primeros cuatro versos. El poema, todo, es bueno, pero esos versos me mataron. Un saludo.
RispondiEliminaTan inentendible como personal y emocionante. Siempre encantador
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