umbilicales.
Ojos de ombligo,
sí,
en espiral y sin pausa,
desdoblando aires
milimétricos
que ondean
cara a cara
con la piel indefensa
de mis párpados.
Ojos en escorzo,
salados, oscuros, cerrados,
líneas perladas
de temblores brillantes.
Ojos diagonales,
trapecistas de mil guiños,
se proyectan
relucientes de vacío
en la niebla,
que es añil.
Nada permanece,
si es que alguna vez fluyó.
Tengo rasguños
de lágrima
partiéndome las pecas.
ojos umbilicales *.*
RispondiEliminaque enoooooorme ese final.
RispondiEliminamua!
Si tan sólo se inventaran las pecas waterproof ;)
RispondiEliminaBesos
ojos de punta*
RispondiEliminamuy chulo, me ha encantado lo de las lágrimas y las pecas. :)
RispondiEliminaUn abrazo,
Jose
me encanto el final ;)
RispondiEliminafirmado:una pecosa que ya dejo la tristeza atrás :P
kiss!!
Si la niebla es añil, ¿se burla entonces de nosotros, se recrea en los posibles, recordándonos nuesta propia conciencia de grises?
RispondiEliminaMe he prendido...
Kisses relojeriles ***
Mis rasguños sin tus pecas
RispondiEliminaMe gusta, hay imágenes bien logradas en este poema. Los ojos dicen más y mejor sin emitir palabra, ahí radica su peligro.
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