Alguna vez
empapé de gotas malayas
mis suelas de goma.
Sinteticé
meñiques de diseño,
borracho de mañanas,
reluciente de un narcisismo
prestado.
Incluso es posible
que alguna vez lamiera
el fango de mis días,
con hambre de texturas
ajenas
y la cabeza esponjada.
Tan sólo fueron
fosforescencias
de vida gastada,
colgando de mis pupilas
resecas.
Bueno es que hayas dejado esos hábitos, que suenan poco saludables, sobre todo, el de lamer el fango de tus días :P
RispondiEliminaLas clases de francés...digamos que le pego unas patadas a la pronunciación que si Molière levantara la cabeza...jajaja.
Besos
No me suena a tortura. Oírte, escucharte, leerte. Placer.
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