alojadas en mi pecho
y me tiemblan,
a ratos para bien,
a ratos para nada.
Hay un filo
de labios en sonrisa
naciéndome
de la nieve recién caída.
Mientras, me dejo querer
por las farolas,
que flanquean mi bufanda
como si fuera lo último
que quedara por hacer
a este lado del océano.
Restos de presente
RispondiEliminaque nos late
en las muñecas,
esa botella
que la vida náufraga
nos envía
y que,
la mayoría de las veces,
nos quedamos sin abrir.
.^
por un momento te vi paseando por las frias calles inundadas de blanca nieve ;)
RispondiEliminapor qué tus poemas transmiten tanta paz???
muchos besos!!!!
todo lo hay en el ahora
RispondiEliminael presente para
RispondiEliminareparando las últimas farolas del oceáno.
RispondiEliminaabrazo ultramar