que se funden
como lingotesen las tardes de verano.
A través de las ventanas
traqueteantes,
me regalantraqueteantes,
tardes de tren
y estacionesque huelen
a tu ausencia.con prisa
en el andén.Hoy es verano,
y me pregunto
si los solsticiosde tus labios
se estremecenen algún lugar.
Ahora.
este amarillo
pesante y vespertino.
Los trenes que no paran, que no esperan...
RispondiEliminaPor cierto, tienes una imagen enlazada a un blog que se llama sinécdoque, ¿es tuyo también?
Me gusta!
Mío es :)
RispondiEliminaQué bueno :*
RispondiEliminaAmarillo, andenes ferroviarios y despedidas, que mistura !
RispondiEliminaAbrazo !!!
Las ventanas que tiemblan y la tarde que se convierte en un tren que lleva siempre al pasado... mola
RispondiEliminabesos
Ya tocaba hora de rayitos amarillos, que calentaran la sangre.
RispondiEliminaLos besos en los andenes siempre tienen prisa, pero también tienen otras propiedades, son duraderos, se rememoran durante todo el camino.
Besos
Mi piaciono un sacco i treni, ma anche mi riempiono di malinconia.
RispondiEliminaLe tue poesie mi lasciano sempre un bel sapore in bocca.
quiero que sus labios se estremezcan cuando vean mi boca..
RispondiEliminabonito poema.
RispondiEliminaque c´est beau!
RispondiEliminaDe esos besos que nunca sabes que es el último.
RispondiEliminaEse amarillo vespertino que te anestesia la piel y te hace ver opaco.
RispondiEliminaSaludos.
José Roberto Coppola