No me pidas que me olvide
de tus pasos soterrados
de tus pasos soterrados
bajo copos en racimo
y caricias polvorientas.
Es curioso, sabes,
descubrirte en cada yema
de mis dedos
cuando atuso ecos
despeinados
y sin tez
Es curioso, sabes,
paladear tus verdes
repletos de gotas.
Sin verlos.
Sal.
De un ayer
por exprimir,
en mi hoy
de vuelta y vuelta.

Precioso, sin más.
RispondiEliminaoh! me encantó el final *.*
RispondiEliminaNunca te pediría que me olvidarás, mon amour.
RispondiEliminaMuá.
qué bueno. ese ritmo, ese sal, esa sal, vuelta y vuelta, en su punto.
RispondiEliminabesos
Según Benedetti, el olvido está lleno de memoria, y si lo decía el maestro, no hay sal que valga para las avalanchas de nieve o para cambiar el sabor de las recién descubiertas gotas de rocío.
RispondiEliminaPero confío en que siempre haya una manera de detener el exprimidor...
Tal vez lo que no vivimos en esta vida lo llevamos a cabo en un universo paralelo. ¿Te imaginas?
:***
P.S. OK, mensaje recibido. Meterse con cierta película multioscarizada (y su banda sonora) es tema tabú from now on ;)
Me gusta el recuerdo en la yema de los dedos. El cuerpo tiene su propia memoria.
RispondiEliminaBesos :)
¡Epa! ¿Cómo está eso de que soy medio bestia a veces?
RispondiEliminabonito...
RispondiEliminaun abrazo verde salado ;)