Recuerdo tus Barriguitas
de torpe articulación,
con su melena encrespada
y la boquita de piñón.
Siempre armónicos y orondos,
pulcramente alineados
ochenteros, no muy blondos,
con los ojos extraviados
en el fondo
de tus gestos
desmañados.
de torpe articulación,
con su melena encrespada
y la boquita de piñón.
Siempre armónicos y orondos,
pulcramente alineados
ochenteros, no muy blondos,
con los ojos extraviados
en el fondo
de tus gestos
desmañados.
Los castigabas
contra la pared
de azulejos
de cocina.
de cocina.
Patizambos.
Siempre me quisieron más a mí.
Llegó la Barbie,
después,
rubia, larga, bronceada
con tacones en los pies,
graciosamente
tarada.
después,
rubia, larga, bronceada
con tacones en los pies,
graciosamente
tarada.
Una monada.
Sus pechos,
cántaros de plástico
taiwanés,
suplicaban dos pezones,
si me apuras, hasta tres,
bajo la bata de médico
o detrás de sus corsés.
Rosas, verdes, con lacitos,
a lunares, del revés,
como siempre, último grito
ya fuera frutera o perito,
actriz porno o violetera.
Y ese novio sin paquete...
Esa amiga de seis años...
Los ponys con permanente...
Esa tez color castaño tan...
aparente.
Nunca se hicieron querer.
Oh, cariño, me has sacado los colores con semejante respuesta. Pero yo más puesta que un calcetín.
RispondiElimina¡Muá!
Io ho sempre prefetito le Nancy.
RispondiEliminaMuy bueno eso de los pechos que anhelan pezones.
Totalmente de acuerdo contigo. Es una de esas mentiras universales. Lo dicho, porque parece que las mujeres no sabremos asumir la realidad. Estupideces.
RispondiEliminaYo quería mucho a mi pequeño pony. Me lo regaló mi hermano cuando cumplí 6 años. Él tenía once. Se gastó su paga para regalármelo. Y me emociono siempre al pensarlo. Ojalá tuviera ese pony todavía.
Jeje. qué buenos recuerdos me ha traído. De barriguitas, qué bonitas que eran, mi preferida era una negra de pelo afro, jaja.
RispondiEliminaYo tuve dos barbies, pero ningún Ken, jaja.
Besos :)
Conque cambiando su imagen de perfil, ¿eh?
RispondiEliminaTal vez ya vaya siendo hora de cambiar la mía de una buena vez, ¿tú qué opinas?
¡Mmmmmmmmua!
Muy buen homenaje a esas muñecas mal trechas, aunque debo decir que sin pezones y todo seducían... (seducen, las muy blondas son infinitas)
RispondiEliminasaludos
Druida.
ummmm yo he tenido barriguitas, mi preferida la negrita y la india. Peeero, en su momento también sucumbí ante la plasticosa imperfección perfecta de la Barbie...... ¿sabes? faltan unos versos, en esta preciosa oda, a otra muñeca sin par.... la Nancy... jejejeje bueeeeeno y al Nenuco.
RispondiEliminabesos
Jajajajaja, no. Prometo no armar mucho escándalo. Sólo si me das ese beso, of course.
RispondiEliminaAunque algún día escribiré una tesis sobre muñecas y maniquíes mediante las cuales podemos jugar a ser Dios por momentos, formando a nuestra imagen y semejanza ya no con barro sino con plástico fino, todo aquello que deseamos... venía para decirte otra cosa.
RispondiEliminaNo puedo dejar de leer la descripción de tu perfil, y cada vez me sorprende más el ingenio que contiene.
Supongo que yo también sólo conservo las pecas...
Sublime clockmaker, sublime.
Qué bueno :)
RispondiEliminaQué grandes, las Barriguitas (yo lo dije siempre en femenino) ;)
RispondiEliminaGracias por el cumplido, BTW.
Pero no siempre hace el mismo calorcito, cariño. Todo depende de con quién se esté y cómo, digo yo.
RispondiElimina¡Muá!
La ternura se desprende de sus letras, me llevan a un mundo de caramelo.
RispondiEliminaBellísimo!!!
qué repaso a la niñez.. esas barriguitas me encantaban
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