Recepción
de un gimnasio
"No hay razón para que las rutinas sean aburridas.
Alterne el uso de las barras, mancuernas y note nuevos estímulos."
("Al Día", 23-VIII-2013)
Imagina
un prisma enmoquetado
al que acuden las conciencias en horas bajas
a pedir hora para quemar
complejos.
al que acuden las conciencias en horas bajas
a pedir hora para quemar
complejos.
A lo lejos, tambores de guerra (uno, dos, uno, dos)
y una trinchera de bebidas isotónicas.
Luces,
cámaras, flexión.
Seis
ojos seis
se
posan en tu anatomía sufriente y curvilínea:
cuatro
están colgados de la pared del fondo y,
despiadados,
se
incrustan en caras con sonrisas de media luna,
hombre
y mujer
rellenando escuetos jirones
de licra iridiscente
con
torsos tersos, tersos torsos.
Bienvenido
a la amargura de tu cuerpo, honey.
El
quinto y el sexto ojo
son de una hembra sedente,
que rezuma eficiencia de saldo y lima de uñas.
Otro incauto, disparan sus pestañas
mientras teclea tu nombre,
otro más, y teclea, y la cadencia entrecortada
de sus ritos secretos
anticipa tu derrota
incluso antes
de la primera gota.
son de una hembra sedente,
que rezuma eficiencia de saldo y lima de uñas.
Otro incauto, disparan sus pestañas
mientras teclea tu nombre,
otro más, y teclea, y la cadencia entrecortada
de sus ritos secretos
anticipa tu derrota
incluso antes
de la primera gota.
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