domenica 17 febbraio 2013

Para no perder los límites

Se dibujaba una colmena de aluminios y toldos
contra la espesura color pastel
de las nubes.
Agosto.
Gineceos rebosantes de abejas reinas
que mandaban acuchillar el parqué
de sus panales
y envasaban mieles sin labio,
enrolladas en sus batas
bicolor.

Se dibujaba una colmena de rectángulos pardos
y la sombra anoréxica de las farolas
era cicatriz.
Ladrillo.
Zánganos panzudos con sudor
en el aliento,
masticaban palillos estirando el tiempo
contra los respaldos raídos.
Esperaban a la nada,
con una prisa asquerosamente horizontal.

Se dibujaba una colmena de molduras de saldo
encajonadas entre las plazas,
los columpios.
Muertos.
El comercio se despachaba en zapatillas y
la silueta resultante
era la de nuestra falsa trivialidad
tras las rutinas pactadas.

Bebo de este origen
para no perder los límites.

2 commenti:

A voi la parola ;)