domenica 23 dicembre 2012

Praliné es nombre de princesa

Hoy he venido a hablar de bombones.
Si digo que la vida
es como una caja de estas gotas
de visitas a hospital
y a abuelas sosas
pensaréis:
ya está aquí el lugar común,
en caja roja.


Y haréis bien.


Me resisto, por una vez,
a escapar de la imagen consabida.
Es verdad, y punto:
envueltos en moldura ligera,
con dorados que no son,
pero parecen,
se disponen a lucir
aparcados en batería.

Las trufas camufladas
bajo chorros de cacao petrificados.
Los chocolates blancos envolviendo
pedazos secos de frutos silvestres.
La negrura del cacao 100% cacao,
espesa en sus esferas calladas.

Avellanas, conchas y almendras que ocultan
su DNI para ser coristas por un día,
y deciden llamarse
noisettes, coquilles, amandes.
Amantes.


El instante que gotea.
El silencio, que es amargo.
Las aristas de antes de ayer, desbastadas.

Los corazones crocantes
engarzados en leche muerta.

3 commenti:

  1. Tan dulce este poema que se hace la boca agua. la leche muerta es un bombón amargo, en cambio, que dan casi ganas de escupir...

    Qué bien, leerte!

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  2. Ay, qué difícil resistir la tentación. Y la de cajas de bombones que se regalan en Navidad. Puf...

    Feliz 2013

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  3. Sabe rico, se siente calido y te hace descubrir cosas maravillosas! saludos, sigue deleitando a praliné..

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A voi la parola ;)