Todo amarillo
y un haz de polvo
asesina mi sudor.
Tras el arrullo de las hélices
adivino, escondido, el secreto
sonoro de las horas dormidas:
cielo crepitante, ramas al bies,
blandiendo motivos para la siesta,
aire cálido,
dorado y con aristas de brisa.
Respiro sin ganas de matar al silencio
y el sol resbala por mi nuca.
Me encanta que seas capaz de compartir tus secretos cómo éste
RispondiEliminaQue bonita imagen has guardado
RispondiEliminaen mi baúl de sinestesias:
si los soles resbalan por las nucas...
¿a dónde irán a parar?
;)
Bien! Que ganas tenía de volver a leer cosas como estas!
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