martedì 4 maggio 2010

Octubre

Era la última carcajada del otoño languideciendo entre ocasos naranjas y pétalos de ayer. Tú salías de clase con la mochila cargada de frases rotas, una bolsa de patatas y dos escuadras manchadas de lágrimas. Me miraste. Pero no me viste. Escudriñaste con tal ahínco mis ganas de volar que pasaste por alto todo lo demás. No me pediste gran cosa, la verdad: una taza caliente, mil tormentas silenciosas, el doblez de una manta de franela, los flecos de dos tulipas beige sobre nuestras cabezas recostadas y la certeza de que los ahoras jamás se convertirían en libélulas castradas.

10 commenti:

  1. Me gusta mucho la carga de esa mochila. Y también me gusta mucho el doblez de una manta de franela. Me quedo en la hora bisiesta, y te invito a mirarme-pero verme en mi blog/desnudo propio recién estrenado. Por si acaso resulta que tengo la suerte de gustarte.

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  2. Octubre es un mes precioso.

    Mil tormentas silenciosas son un regalo divino.

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  3. que bonito, me has transportado a la calidez de una tarde de otoño en compañía, tras unos cristales, con el calorcito de una taza de café y una luz amarilla que da calor a todas las penumbras, incluídas las del alma.

    Besos

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  4. y la certeza de que los ahoras jamás se convertirían en libélulas castradas...eso es pedir gran cosa.


    me encanta octubre.

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  5. en prosa me recuerdas mucho a mi manera de escribir de antaño, cuando jugaba a ser poeta y creía que soñar era inventir tiempo...

    muy bonito, casi mejor q en poesía!

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  6. estoy de acuerdo, Tamar Novas está adorable!! ^^'

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  7. frases rotas y libélulas castradas...o eran frases castradas y libélulas rotas?

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  8. Me gusta como escribes :)
    Te sigo, pasate por aqui si te apetece.

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A voi la parola ;)