Estoy desnudo.
Hay baldosas frías,
café de ayer
y regusto a nubes plomizas
en mis labios.
Pulso las horas del silencio
con hartura y desazón,
deseando no haber
exhalado guiños
de diafragma
y ecos dulces
y reprimo
un bostezo de caricias
al vacío.
Ya nadie
cose
mis yemas
de tules
latentes.
tus palabras son flores....caligrama para leer, ver y acariciar.
RispondiEliminabesosssssss
Nunca me cansaré de decir que le admiro y envidio (sanamente) por cómo enlaza palabras en delicadas frases de una forma tan maravillosa. Chapeau, mi caballero de las letras. Besos.
RispondiEliminaJoder !!! Que poema, me dejo con la boca abierta...muy bueno
RispondiEliminadruida
En un acto de anti liberación
RispondiEliminaSaludos, O.
José Roberto Coppola
Bonito poema.
RispondiEliminaEs para meditar cada frase, me gusta lo de que las caricias al vacío te den pereza, jaja.
Besos :)
Cuando casi todo da lo mismo. A mí también me queda café de ayer.
RispondiEliminaUn susurro son sus letras descalzas.
RispondiEliminaAbrazo.
Me han encantado las últimas fotos que has publicado, ammore :)
RispondiEliminaMe encanta la última parte, y la foto :D
RispondiEliminaDime relojero, ¿ cómo haces para domar al verso ?
RispondiEliminaEn mi caso es un hijo en la edad del pavo, rebelde y con granos, ayúdame.
Una belleza...
RispondiEliminaUmmm... maravillosa frase final... me la llevo ;)
RispondiEliminaHablar de coser las yemas es una cosa preciosa.
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