Piel añeja y dorada, pirámide de sillares siameses, piel de piedra. Sospecho de tus grietas, mis dedos surcan y labran sin palpar resquicio alguno, moldeando los pliegues calizos, anhelando hendiduras de las que dejan pasar al sol al mediodía. Tu superficie porosa y áspera, de volúmenes ajados y cornisas destempladas, me pesa en las yemas.
Me rindo y esculpo el aire...
Yo también me rindo.
RispondiEliminaPero no sin mandarte un beso :)
también para ti es tan denso respirar?
RispondiElimina.*
Escultura invisible
RispondiEliminamoldeada en tacto infinito
rayos de sol que te ciegan
tras la luz que oscurece tu noche
mientras la piel de cálida piedra
se estremece si la esculpes.
Un beso,
y si te digo que tu post me ha recordado a la piedra dorada de algunas arquitecturas de Salamanca.... la casa de las conchas, el colegio de los irlandeses, la catedral nueva, la plaza mayor......... ummmmmmmmmmmm (me ha encantado el título, me anoto la palabra)
RispondiEliminabesos
Arte en cualquier caso. Arte a la deriva, como nuestras vidas.
RispondiEliminaBendito sea el placer instantáneo de tocar!
RispondiEliminacuanto adjetivo calificativo...uf!
RispondiElimina;)
me rindo
RispondiEliminaante tus palabras
vaya vaya
que eres todo un poeta!!!
:D
Litocutáneo no podría ser más musical ni aunque lo intentaras
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