
Cuando cae la noche, las luciérnagas de su ánimo revolotean entre manojos de sorpresa y excitación, que se blanden en la oscuridad como dagas, rasgando el miedo. Falda plisada, lazo almidonado, y pestañas brillantes proclives al batir interesado. Y la rebeca de punto dibuja hombros, sugiere escalofríos, se adelanta a las brisas de swing. Una carcajada, un requiebro de coleta alta, un zapato de charol.
Un dejarse querer sin querer dejarse.
Gracias por arrancarme una sonrisa que no quería salir... :)
RispondiElimina(K)