
-No lo quieras saber.
-¿Por qué?
- Porque la ignorancia te librará de la quema. Tú corre, ríe, toma helado de striacciatella y deja lo gris para los que no sonreímos al encontrar las pequeñas motitas de chocolate de la vida.
-Pero yo lo quiero saber. No dejaré de reír ni de chuparme los dedos nunca. Nunca, lo prometo.
-Es un secreto que te impedirá volar... corre, vamos, huye antes de que te envuelva al niebla y ella misma te lo susurre al oído.
-Cuéntamelo. Yo siempre te cuento todo... como aquel día que una mariposa azul me guiñó un ojo en el desván.
-Las mariposas no guiñan los ojos. Bastante tienen con mantenerlos abiertos. Deberías aprender de ellas... abre los ojos, no preguntes y corre.
buenas tardes amigo miguelito ! que grande fue pasar esta velada a tu vera. mi hiciste comer hasta sasiarme, a puntito estuve de reventar. y posteriormente, la lectura fue apasionante. aunque frecuentes otras ondas y diferentes frecuencias y no llego a conmprender lo que intentas transmitirme. camina por la sombra, no te vaya a dar una insolacion
RispondiEliminapd: hoy cenare salchichas, sandias y cebolla-